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Editorial

Al día de hoy y como resultado de la crisis económica que sufrimos en España, se detecta una tendencia a bajar los precios en toda compra realizada a nivel individual o bien por empresas e incluso organismos oficiales.

Esta tendencia, normal en época de crisis, puede tener gravísimas consecuencias en la seguridad contra incendios, ya que se pondría en gran peligro la seguridad de instalaciones, bienes y lo que es más importante vidas humanas.
La fuerte bajada de los precios hace que corra peligro el concepto real de la seguridad la calidad y los requisitos o exigencias legales que cada producto de seguridad deberá tener para que cumpla con lo establecido en la normativa.
Por otra parte, algunas empresas "especializadas” en contra incendios, sean instaladores o mantenedores, ignoran aspectos fundamentales como son el rigor profesional y la formación y preparación de sus técnicos, lo que consecuentemente afecta al mercado de la seguridad, ya que aplican y dan precios incluso inferiores al precio de coste real.

Es imprescindible que todos los implicados en temas de seguridad, sean fabricantes, distribuidores, instaladores, mantenedores y usuarios, tengan presente el grave perjuicio y problemática que esto representa, comprueben todos los certificados y homologaciones de los productos y servicios y el cumplimiento de los requisitos de prevención, seguridad e incluso fiscales.

Que los precios presupuestados u ofertados y aceptados sean el reflejo de dichas exigencias legales ya que es imposible realizar una instalación, mantenimiento o intervención por debajo de un coste real.
Esto, a su vez, supondría un flagrante incumplimiento de lo contratado, con el riesgo y la temeridad de creer que se está protegido contra un incendio, cuando es manifiesto que no se cumple con los requisitos legales.
En caso de siniestro, el tener en cuenta solo el precio, por encima de la profesionalidad , calidad y fiabilidad, puede implicar una responsabilidad civil y penal dejando al propietario o utilizador final como responsable de la falta y poniendo en peligro la cobertura que deberían dar las empresas aseguradoras.

Terminamos con una frase que hemos visto en una empresa y que retrata perfectamente lo que pensamos sobre esto editorial…

"El amargo sabor de la mala calidad perdura mucho más tiempo que el efímero momento de comprar a bajo precio"



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